verevictor

abril 4, 2013

El precio

Filed under: Uncategorized — mellamanvic @ 9:14 pm

                Salió a la terraza a fumarse un cigarrillo. Lo hizo pese al frío, o gracias al frío, porque sabía que se iba a encontrar solo y necesitaba pensar en los acontecimientos del día. Fermín era así, muchas veces tenía que abandonar la multitud y encontrar un momento de pausa, algo que la gente malinterpretaba en ocasiones como un desprecio.

                Dio su primera calada al cigarro de cara al salón de banquetes, pero fue incapaz de ver a la que ya era su mujer. Le extrañó porque ella era gorda, tenía afán de protagonismo y se había comprado un vestido de boda muy voluminoso en Nueva York. Fermín sabía que si hubieran vivido en Nueva York se lo habría comprado en París. La gente que ha crecido con mucho dinero y nunca lo ha ganado es así, pensó amargamente.

                Cuando le dio la segunda calada al cigarro se acordó de que sólo cinco años antes odiaba el tabaco y a todos los fumadores. Le parecían gente irrespetuosa que nunca pensaba en el daño que se hacían y mucho menos en el daño que hacían a los demás. Ahora él era uno más de los que se quejaban de lo injusto que era no poder fumar después de comer en su restaurante preferido, uno más de los que fumaban el primer cigarrillo de la mañana en el ascensor y uno más de los que tiraban la colilla al suelo de la calle sin darle mayor importancia. También despreciaba el dinero, pensó. Tenía un trabajo que pagaba su vida sencilla y le daba tiempo para leer, pagar los condones y salir a beber con sus amigos, por entonces sus únicos vicios. Fue una combinación de estos dos últimos vicios lo que llevó a conocer a Cristina.            

Una noche, con unas copas de más, su amigo Javi le pasó el brazo por encima del hombro y le dijo:

                -Fermín, hay que perderle el miedo a las gordas. Si te lías con una gorda hoy compro una botella de Brugal en la barra.

                Y así fue como Fermín, que también despreciaba a las gordas, acabó hablando con la más gorda del bar y, al ver que no tenía mucha conversación pero sí muchos complejos, acabó besándola y condenó a Javi a pagar la apuesta. Una botella de Brugal después, los amigos se fueron entre risas y la dejaron con la gorda, que invitó a Fermín a su casa. Sabiendo que sus amigos no estaban, Fermín aceptó la invitación

                Dos años después, Fermín sabe perfectamente por qué siguió viendo a Cristina. El coche de Cristina resultó ser un Porsche todoterreno, pero un Porsche a fin de cuentas, su casa resultó ser un ático, y sólo una de tantas que tenía, y Cristina resultó ser la hija de un naviero podrido de dinero.

                Fermín no se vendió poco a poco, sino que se vendió rápido y desde el primer día. Un mes después de conocerse, por su cumpleaños, Cristina le invitó un fin de semana a París, y a partir de entonces viajaban una vez al mes a una capital europea. El resto de fines de semana los pasaban en una de sus casas o de las casas de su padre, y las vacaciones en complejos turísticos de alto lujo.

                El proceso no estuvo exento de vergüenza. Cuando dejó su trabajo descubrió que le gustaba más de lo que pensaba, pero no volvió a ver a sus compañeros ni a pasar por la oficina. Poco a poco dejó de ver a Javi y al resto de amigos, hasta el punto de que acabó por no invitarlos a la boda. Ahora tenía un trabajo en el que no hacía gran cosa pero cobraba mucho, un coche que él nunca se hubiera comprado porque le parecía obsceno gastar tanto dinero en un medio de transporte y un mueble con bebidas que nunca había probado.

                Le dio una última calada al cigarro y lo apagó en la barandilla, esperando que dejara una marca en la madera. Tiró la colilla por el balcón y pensó: ¡Al carajo, me he vendido por mucho más de lo que valgo!

Anuncios

Dejar un comentario »

Aún no hay comentarios.

RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: