verevictor

abril 17, 2013

La otra emigración. La mayoritaria.

Filed under: Uncategorized — mellamanvic @ 8:02 pm

Hoy ha sido otro día de esos en los que el PP se ha cubierto de gloria. Rajoy, como nos tiene acostumbrados, no ha hablado –ni siquiera desde su monitor de plasma-, pero en su circo sobran los enanos (mentales), y hemos tenido un par de noticias graciosas. La primera fue muy tempranera. María Dolores de Cospedal, supuestamente, dijo ayer –a puerta cerrada- que los votantes del PP prefieren dejar de comer a dejar de pagar la hipoteca. La Vanguardia ya ha re-redactado la noticia, así que me temo que no puedo poner el link. No obstante, Pujalte no ha perdido el rebufo de la presi de Castilla la Mancha, y ha declarado que los que piden la dación en pago lo hacen para comprarse una segunda vivienda. Con dos cojones como dos macetas.

Dos declaraciones que han montado tal vorágine de indignación en las redes sociales que han hecho que otras pasaran sin pena ni gloria. Las de Fátima Báñez, aquella ministra que se encomendaba a la Virgen del Rocío para que España saliera de la crisis (así de falta de soluciones está ella), que hoy ha dicho, en otra pirueta argumental a la que nunca nos acostumbraremos, que la salida de jóvenes al extranjero es “movilidad exterior”. No voy a hablar de nazismo, otro tema muy en el candelero estos días, pero cada vez que veo este ansia de no llamarle a las cosas por su nombre (y en mi mente todavía pegan coletazos términos como “desaceleración económica” o “brotes verdes” de nuestro anterior gobierno) me acuerdo de la máxima de Göebbels: una mentira dicha mil veces se convierte en una verdad.

Siempre ha existido la emigración en España. En muchos casos, forzosa. En otros, por gusto. La de ahora es forzosa. Y es una tragedia. Al pan, pan, y al vino, vino. Pocos de los que emigran quieren dejar a la familia, amigos o la tierra en la que crecieron, y los que se van ahora saben que es muy posible que no vuelvan. Repito: es una tragedia. Muchos de los que emigran son personas en los que la educación, todavía pública, ha invertido esfuerzo y altas cantidades de dinero que acabarán reembolsándose otros países. Otros no tanto, pero la tragedia también es humana, y os voy a contar un ejemplo.

Hace un año fui a Viena con un par de amigos. Cada vez que estoy en una ciudad por primera vez entro a un bar o, si el tiempo lo permite, me siento en una terraza y le tomo el pulso mientras me tomo un café o una cerveza. También lo hice en Viena. El camarero que nos atendió era peruano, pero estaba afincado en España. Su mujer y su hijo eran –son- españoles. Él estaba en Viena durante el invierno, porque en España no tenía trabajo hasta el verano, época de chiringuitos. Le quedaban un par de semanas, pero el paso del tiempo ya se le hacía eterno. Cada vez que hablaba con su familia su hijo le preguntaba que por qué no estaba con él. Y él, cada vez, respondía que tenía que ganar dinero para todos. Se ve que para el hijo el tiempo cada vez pasaba más lento, porque la última vez que le llamó había encontrado una solución.

– Papá –le dijo-, ayer rompí mi hucha y tenía casi 20 euros. ¿Si te los doy vendrás más pronto?

En aquel momento la voz del camarero se quebró. Algo dentro de mí también. Algo que todavía me duele cuando Pujalte hace declaraciones como las de hoy.

Y sin que esté directamente relacionado con la emigración, algo me duele también cuando leo a gente que  usa a los niños para condenar el escrache. Dejemos de pensar en los niños. Seamos más prácticos, pues pocos nos acordamos de lo que era ser niños. Si realmente lo hiciéramos, recordaríamos que los berrinches, la indignación, las decepciones y las tristezas se nos pasaban mucho más rápido de lo que se nos pasa ahora. Pensemos en los padres, y algo se nos romperá dentro.

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2 comentarios »

  1. Realmente escrito con certeza y precisión, además de con calidad y corazón.

    Comentario por Victor Manuel Pérez Benítez — abril 18, 2013 @ 3:32 am | Responder

  2. […] que algunos llaman fuga de cerebros y usted llama fuga de jóvenes. Otros lo llamamos sencillamente emigración. Así, sin lacitos rojos. Mis motivos no son altruistas, pues posiblemente yo emprenda el mismo […]

    Pingback por Carta abierta a Esperanza Aguirre | verevictor — abril 28, 2013 @ 10:46 pm | Responder


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